
Hasta ahora, la energía solar fotovoltaica se ha utilizado para generar electricidad en grandes cantidades y vendérsela a la compañía eléctrica. pero a la fotovoltaica le ha salido un competidor. Ese competidor se denomina termoeléctrica, y consiste en generar vapor de agua concentrando la radiación solar recibida por decenas de espejos sobre un sistema hidrálico. El vapor mueve una turbina que generar electricidad. Debido a la infraestructura que requiere, se trata de centrales más bien dirigidas a grandes inversores o empresas, es algo que queda fuera del círculo de inversores familiares o incluso de cooperativas, por lo que es probable que éstos se sigan decidiendo por la fotovoltaica -de tecnología mucho más sencilla- cuando se trata de vender electricidad. La termoeléctrica, sin embargo, tiene una ventaja que resulta un inconveniente en la fotovoltaica: su rendimiento aumenta a medida que aumenta el calor ambiental. Para la fotovoltaica, por el contrario, el aumento de la temperatura hace disminuir el rendimiento de las placas. España es actualmente la primera potencia mundial en el uso de termoeléctrica comercial. A finales de 2008, las instalaciones de energía solar térmica de concentración proporcionaban 471 MW de la generación de electricidad mundial, de los cuales 340 MW eran de plantas solares termoeléctricas con colectores cilindrico-parabólicos conectados a la red eléctrica del sur de California desde los años ochenta. Los nuevos proyectos en construcción, especialmente en España, contribuirán al menos con otros 730 MW para 2011.
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